¡Octava semana!



Empezamos la clase realizando un cuestionario sobre la basura que tiramos diariamente. Y una vez finalizado dicho cuestionario empezamos:

BLOQUE 3: CONSUMO RESPONSABLE
El consumo como fenómeno del mundo actual.

  • En especial de los países desarrollados y también de los que están en vía de desarrollo, es sinónimo de felicidad y de estatus personal.
  • El consumo merece ser objeto de la educación.
  • En la educación para el consumo resulta clave la implicación familia-escuela, puesto que los padres marcan las primeras pautas en este terreno, junto al contexto social y los medios de comunicación.
A continuación vimos el documental "Obsolescencia programada. Comprar, tirar, comprar" que os voy a dejar a continuación:


No da el ejemplo de cuando no funciona una impresora y cuesta más arreglarlas que comprar una nueva.
También nos informa de que hay una bombilla que lleva encendida desde hace un siglo, cosa que ahora no duran ese tiempo. Esto se debe a que la bombilla fue uno de los primeros ejemplos de la obsolescencia programada.

El hombre que aparece en el vídeo con el ejemplo de la impresora, llamado Marcos, se niega a comprar una nueva, y encuentra a una persona por Internet que sabe repararla, y le informa de que hoy en día hacen los objetos para que fallen en un cierto tiempo.

La obsolescencia programada surgió al mismo tiempo que la producción en masa y la sociedad de consumo. La gente empezó a comprar por diversión más que por necesidad. Y fruto de esto la economía se aceleró. 

El problema de los productos hechos para durar menos es un patrón que empezó con la Revolución Industrial, ya que con las nuevas máquinas las mercancías eran mucho más baratas, esto era muy bueno para los consumidores, pero había tanta producción que los consumidores no seguían el ritmo de las máquinas.

En 1929 la crisis de Wall Street, frenó la sociedad de consumo y llevó a los Estados Unidos a una profunda recesión económica, las colas ya no eran para comprar sino para pedir trabajo y comida.


Bernard London, desde Nueva York, era inversor inmobiliario, dijo que se saldría de la depresión haciendo obligatoria la obsolescencia programada, era la primera vez que el concepto aparecía por escrito. Planteaba que todos los productos tuvieran una vida limitada con una fecha de caducidad, después de esta ya no servirían.  Así las fábricas seguirían produciendo la gente seguiría comprando y habría trabajo y beneficios para todos.

Con Brooks Stevens en los años 50 se puso de moda seducir al consumidor, es decir que los productos tuvieran un carácter, que no fueran como todos. Recorrió todos los EE.UU. dando charlas promoviendo la obsolescencia programada, que dieron su fruto.

Hoy en día se enseña a los estudiantes a diseñar para un mundo empresarial dominado por un único objetivo: compras frecuentes y repetidas.

La obsolescencia programada está en la raíz del crecimiento económico que el mundo occidental ha vivido a partir de los años 50.

Los críticos de la sociedad del crecimiento alertan de que no es sostenible a largo plazo porque se basa en una contradicción flagrante. Es decir no es un crecimiento ilimitado.

Por otro lado volviendo al ejemplo de la impresora, Marcos consultado manuales de instrucciones se da cuenta de que los ingenieros determinan la vida útil de muchas impresoras al diseñarlas, lo consiguen colocando un chip dentro de la impresora, cuando llega al número limite para el que lo han fabricado es cuando la impresora deja de funcionar.

También sucede con el nailon: Para las mujeres las medias duraderas eran todo un progreso, pero esto hacía que los productores de medias no crearan mucha cantidad. Así que cada vez se fue haciendo el tejido más frágil, para que duraran menos tiempo y se pudieran fabricar más.

Éticamente fueron tiempos complicados para los ingenieros ya que este enfrentamiento les hizo reexaminar sus conceptos éticos más fundamentales. La vieja escuela creían que debían hacer productos duraderos que nunca se rompieran al contrario que los de la nueva escuela, que motivados por el mercado, querían hacer productos tan desechables como fuera posible. Y como podemos observar hoy en día ganó la nueva escuela.
La obsolescencia programa no solo afectó a ingenieros sino también a la frustración de los consumidores, los consumidores tan solo podían quejarse.

Los consumidores no sabían que al otro lado del telón de acero, en los países del bloque del Este, había una economía entera sin obsolescencia programada.

La economía comunista no se basaba en el libre mercado sino que estaba planificada por el Estado, era poco eficiente y sufría una falta de recursos crónica, en ese sistema la obsolescencia programada no tenía ningún sentido.
En la antigua Alemania del Este la economía comunista más eficiente, sus normas decían que las neveras y las lavadoras debían funcionar 25 años.

En 1981 una fábrica de Berlín Este empezó a producir una bombilla de larga duración y la presentaron en una feria internacional en busca de compradores occidentales, y los del Oeste les dijeron que se quedarían sin trabajo. Los occidentales rechazaron la bombilla.
En 1989 con la caída del Muro de Berlín la fábrica cerró y la bombilla de larga duración dejó de producirse y solo la podemos ver en exposiciones y museos. Veinte años después de la caída del Muro de Berlín  el consumismo desenfrenado se da tanto en el Este como en el Oeste, con una diferencia en la era de Internet los consumidores están dispuestos a luchar contra la obsolescencia programada.

Un ejemplo de esto es un chico que compró un Ipod en Apple y quería cambiar la batería a lo que le dijeron que no la cambiaban que se tenía que comprar uno nuevo. El chico subió un vídeo sobre esto y al final el vídeo llegó a los tribunales. "Westley Apple" es como se conoce el caso. Tenía un batería de litio para que tuviera una corta vida. Después de unos meses llegaron a un acuerdo, alargarían la garantía a 2 años y  pondrían un servicio de reparación, además de recibir los perjudicados una compensación.


Además la obsolescencia programada produce un flujo constante de residuos, que acaban en países del tercer mundo como Ghana (África). Hay productos que los declaran de segunda mano los mercaderes para poder enviarlos, pero la mayoría no se pueden ni arreglar. Los jóvenes de familias pobres van a buscar allí chatarra, queman la funda de plástico de los cables para así obtener el metal que llevan dentro. Los niños más pequeños rebuscan entre los restos para encontrar cualquier pequeño trozo de metal que los mayores hayan olvidado.


La basura escondida durante tanto tiempo en la era industrial está llegando a nuestras vidas y ya no podemos evitarla. Esta economía sin frenos está llegando a su fin, porque ya no quedan lugares donde poner los residuos.

También dicen que se han dado cuenta con el paso del tiempo de que el planeta no puede sostener esto para siempre, los recursos naturales y energéticos de los que disponemos son limitados.
Gente de todo el mundo ha empezado a actuar contra la obsolescencia programada.

Volvemos al caso de Marcos con su impresora, vuelve a estar en Internet buscando como alargar la vida de su impresora, una web de Rusia le ofrece un software gratis para impresoras con un chip contador, le da la opción de resetear el chip.

Además se inventó una bombilla led que dura 25 años. Negocio y sostenibilidad van de la mano, es la mejor base para un negocio. Y la única manera de lograrlo es considerar el coste real de los recursos utilizados y tener en cuenta también el consumo de energía incluyendo también el consumo indirecto del transporte. Con todo esto si los transportistas pagaran el coste real del transporte, sin mencionar que el petróleo es un recurso no renovable y para el cual no hay sustituto, los costes se multiplicarían por 20 o 30. Si se considera todo esto en cada producto fabricado, los empresarios de todo el mundo tendrían poderosos incentivos para hacer productos que duren para siempre.

También se puede luchar contra la obsolescencia programada replanteando la ingeniería y la producción  de los productos, un concepto nuevo "de la cuna a la cuna", afirma que si las fábricas actuaran como la naturaleza la propia obsolescencia quedaría obsoleta.
El ciclo natural produce en abundancia pero las flores caídas y las hojas secas no son residuos sino nutrientes para otros organismos.

Bogdan cree que la industria puede imitar el ciclo virtuoso de la naturaleza y lo demostró al rediseñar el proceso de producción de una fábrica textil suiza. Descubrió que la fábrica usaba por inercia cientos de tintes y productos químicos altamente tóxicos, para fabricar los nuevos tejidos Bogdan y su equipo redujeron la lista a solo 36 sustancias, todas biodegradables. Seleccionaron ingredientes que podrías comer.
En una sociedad de derroche un producto de corta vida crea un problema de residuos. Si una sociedad produce nutrientes, los productos de vida corta se convierten en algo nuevo.

Para los críticos más radicales de la obsolescencia programada no basta con reformar los procesos de producción, quieren replantear nuestra economía y nuestros valores. Es una verdadera revolución, una revolución cultural, ya que es un cambio de mentalidad. Esta revolución se llama decrecimiento. El decrecimiento es un eslogan provocador que intenta romper con el discurso eufórico del crecimiento viable,  infinito y sostenible. Intenta demostrar la necesidad de un cambio de lógica.
La esencia del decrecimiento se puede resumir en una palabra: reducir. Reducir nuestra huella ecológica el derroche, la sobreproducción y el sobreconsumo. Al reducir el consumo y la producción podemos liberar tiempo para desarrollar otras formas de riqueza que tienen la ventaja de no agotarse al usarlas como la amistad o el conocimiento.

Cada vez dependemos más de los objetos para nuestra identidad y autoestima, esto es consecuencia a la crisis de aquello que solía darnos identidad, como la relación con la comunidad o la tierra o aquellas cosas sencillas que el consumismo ha reemplazado.


Si la felicidad dependiera del nivel de consumo, deberíamos ser absolutamente felices ya que consumimos 26 veces más que en los tiempos de Marx, pero las encuestas demuestran que la gente no es 20 veces más feliz, porque la felicidad es siempre subjetiva.

Los críticos del decrecimiento temen que se destruirá la economía y nos llevará de vuelta a la Edad de Piedra. Pero la sociedad del decrecimiento, hace realidad la visión de Ghandi: "El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero siempre será demasiado pequeño para la avaricia de algunos"

Por último volvemos con el caso de Marcos que se está instalando el firewall ruso en su ordenador y con este nuevo programa puede poner el contador del chip a 0. Así la impresora se desbloquea inmediatamente y vuelve a funcionar.

¡Así finaliza el documental!

Otra recomendación muy interesante que nos hace la profesora es el documental de "En Tierra Hostil: El negocio de coltán, Jolis de la Serna.
Nosotras vimos en clase el siguiente fragmento:

Antes de que les permitan grabar las minas, hacen el desalojo de los niños, etc y les prohíben halar con ellos, por si dicen algo que no interesa saber. Hay gente que trabaja 14 horas y gana 2,5€.

¡Y así nos vamos de vacaciones de Semana Santa!

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